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miércoles, 25 de noviembre de 2015

ATAQUES DE PÁNICO PREVALENCIA

Los ataques de pánico suelen comenzar en la adolescencia tardía o en la edad adulta (a partir de los 30 años de edad). Es más incidente en mujeres que en hombres, siendo la prevalencia en la población general de un 1,5-3.5%. A menudo cursa con otros trastornos psiquiátricos como la depresión, en un 30-50% de los casos, o el alcoholismo, en un 35% de los casos.


Al ser difícil su diagnóstico, se estima que el 16% de niños y adolescentes entre 12 y 17 años, podrían haber sufrido alguna crisis. Sin tratar, estos ataques pueden ser cada vez más y más frecuentes produciendo un trastorno de pánico.
Cuando el trastorno de pánico no es diagnosticado, y por consiguiente no hay un tratamiento, se pueden producir severas complicaciones que afectarán al desarrollo normal del adolescente:


  • Como consecuencia de los ataques de pánico, el niño o adolescente comenzará a sentirse muy ansioso aún cuándo no esté sufriendo un ataque de pánico. 
  • Verá afectadas sus relaciones sociales, y comenzará a evitar situaciones que él o ella cree que puede producirle un ataque.
  • En los casos más graves, se puede desarrollar una agorafobia.
  • Puede aparecer una depresión mayor con riesgo de pensamientos suicidas. 
  • Para reducir la ansiedad y los ataques de pánico, los adolescentes pueden recurrir al alcohol u otras drogas.


martes, 24 de noviembre de 2015

TRATAMIENTO FOBIA SOCIAL

El tratamiento para la fobia social, se centra en la psicoterapia, aunque en ocasiones se utilizan ansiolíticos o antidepresivos para ayudar a reducir los síntomas de este trastorno de la ansiedad.

El tratamiento farmacológico, sobre todo en caso de optar por antidepresivos, tiene que estar estrictamente controlado por un médico. En caso de los adolescentes y niños, está desaconsejado su uso y se sigue estudiando, ya que puede producir pensamientos suicidas entre otros efectos secundarios, además de no estar probado su beneficio en estas edades .

En cuanto a la psicoterapia, existen diversas técnicas efectivas, por lo que se debe consultar con un profesional sobre cuál o cuáles serán las más beneficiosas para el adolescente o niño:
  • Terapia cognitivo-conductual: es la terapia con mayor eficacia para tratar la fobia social. Se centra en cambiar los pensamientos negativos que aparecen en situaciones sociales concretas, por otros más sanos que le permitan afrontar dichas situaciones. Además se le enseñan habilidades sociales, ya que en las personas que padecen fobia social existe una carencia en estas habilidades.
  • Terapia de exposición: es un componente esencial en el tratamiento de este trastorno. En ella se expone al paciente de manera sistemática y gradual a las situaciones que le generan temor hasta que éste consiga afrontarlas con un grado de ansiedad tolerable. Esta exposición se lleva a cabo en situaciones reales o bien simuladas (por ejemplo mediante juegos de rol).
  • Entrenamiento en técnicas de relajación: esta técnica es bastante utilizada para el tratamiento de los trastornos de ansiedad. Consiste en enseñar a la persona a controlar de la mejor manera posible el nivel de activación fisiológica como respuesta de la ansiedad. De entre los distintos tipo de relajación que existen, el más utilizado es la relajación muscular progresiva de Jacobson:

lunes, 23 de noviembre de 2015

TRASTORNO BIPOLAR

También llamado trastorno maníaco-depresivo, es una enfermedad mental grave. El trastorno bipolar se caracteriza por cambios de ánimo inusuales (episodios anímicos), con episodios maníacos (la persona se siente mucho más activa y feliz de lo normal) y depresión (la persona se siente "deprimida" y mucho menos activa de lo habitual) graves.

Suele aparecer en las últimas etapas de la adolescencia o a principios de la edad adulta. Sin embargo, puede aparecer en la niñez o etapas tempranas de la adolescencia. En este caso hablamos de trastorno bipolar de aparición temprana. Puede ser más grave que el trastorno que aparece en la adultez, pudiendo tener síntomas y cambios de estado de 
ánimo más frecuentemente que los adultos. 

En el caso de los adolescentes y niños, los episodios anímicos pueden ser depresivos, maníacos, o mixtos. Estos últimos suelen ser más comunes en las edades tempranas de la adolescencia que en el adulto. Los episodios anímicos son intensos, y suelen durar una o dos semanas (a veces más).

Los síntomas del trastorno bipolar en la adolescencia e infancia difieren ligeramente del mismo trastorno en adultos:
  • En episodios maníacos, los adolescentes y niños pueden:
  • Tener un estado de ánimo exaltado, irritabilidad o agitado. 
  • Tener una autoestima magnificada (delirios de grandeza)
  • Hablar y pensar de manera apresurada
  • Tener problemas de concentración
  • Tener problemas para dormir, sin sentir cansancio 
  • Participar en muchas actividades y proyectos distintos
  • Participar en actividades placenteras de alto riesgo que tengan que ver con drogas, sexo o alcohol, entre otras.  
  • En episodios depresivos, pueden:
  • Perder el interés en las actividades que realiza, o en disfrutar la vida
  • Dormir mucho (hipersomnia) o muy poco (insomnio)
  • Comer mucho o muy poco
  • Sentir irritabilidad o agitación
  • Sentirse desganados, sin energía
  • Sentirse muy tristes, con llanto frecuente
  • Sentirse culpables, inútiles, poco valorados
  • Tener pensamientos suicidas, sobre la muerte y comportamientos autodestructivos
En los jóvenes, además, se pueden dar otros problemas relacionados con este trastorno, por ejemplo:
  • Abuso de sustancias
  • Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad 
  • Trastornos de ansiedad
  • Problemas de conducta
Las causas de este trastorno en la actualidad no están claras y se siguen estudiando. Sin embargo, las posibles causas son: la genética, la anormalidad en la estructura y función del cerebro y los trastorno de ansiedad. 


domingo, 22 de noviembre de 2015

TDAH EN LA ACTUALIDAD

La prevalencia de este trastorno a aumentado en los últimos años, sin embargo la diferencia en las pruebas hace que este aumento sea mayo o menor dependiendo de lo restrictivas que sean. De este modo, las americanas son más generosas, dando lugar a porcentajes más elevados, mientras que las europeas son más restrictivas y sus porcentajes son menores.

Además, debido a que este trastorno es difícil de diagnosticar, muchos niños y adolescentes que padecen TDAH no están diagnosticados y no están siendo tratados, lo cual también influye en el valor de la prevalencia real.

A pesar de todo esto, la prevalencia estimada de TDAH en la población infantil y juvenil es elevada, siendo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) del 5,3%. Esto la convierte en uno de los trastornos más importantes en la infancia y juventud. 
En España la prevalencia es de entre un 5-7%, siguiendo un tratamiento solo un 1,8% de los niños y adolescentes diagnosticados.

El TDAH fue considerada tradicionalmente más prevalente en varones que en mujeres. Hoy en día esta teoría está perdiendo fuerza, ya que se estima que los valores de ambos sexos se están aproximando, siendo similares. 
Asimismo, también fue considerada exclusiva de la infancia y adolescencia, siendo esto falso, ya que este trastorno persiste en la edad adulta.

Ya que como acabamos de ver, este trastorno afecta a tantos niños y adolescentes, es importante recordar las recomendaciones para la prevención. En este caso,. la prevención va ligada a un diagnóstico precoz, prestando especial atención a las poblaciones en riesgo:
  • Niños con antecedentes familiares con TADH
  • Niños prematuros o con bajo peso al nacer
  • Mujeres que ingieren/ingirieron tóxicos durante la gestación
  • Niños con traumatismos craneocefálicos graves



sábado, 21 de noviembre de 2015

TRATAMIENTO DE LA DEPRESIÓN MAYOR

Los tratamientos para la depresión mayor en adolescentes incluyen psicoterapia y fármacos antidepresivos. En muchas ocasiones la depresión se trata con una combinación de ambos, siendo el tratamiento farmacológico de obligado acompañamiento de tratamiento psicológico. 

  • Psicoterapia: 
La psicoterapia es un buen espacio para que el adolescente pueda compartir sus sentimientos y preocupaciones, y poder así aprender a manejarlos de una manera más eficaz. Este tipo de tratamiento tiene distintos enfoques dependiendo de: su base teórica, el tipo de actividades, duración y frecuencia del tratamiento o la implicación de terceras personas o no.
De este modo diferenciamos:
  • Terapia cognitivo-conductual (individual y/o grupal):
  1. Individual: ayuda al paciente a reemplazar los pensamientos negativos por otros más saludables. De esta manera pueden aprender a reconocer si los síntomas de la depresión empeoran.
  2. Grupal:  ayuda al adolescente en el desarrollo de habilidades sociales además de prevenir su aislamiento social.
  • Terapia interpersonal: Esta terapia se centra en las relaciones interpersonales del adolescente asumiendo que los posibles problemas en ellas puedan afectar de manera negativa a la depresión. Así el adolescente aprende a enfrentar los problemas interpersonales utilizando habilidades de resolución de problemas.

viernes, 20 de noviembre de 2015

ESQUIZOFRENIA

La esquizofrenia es un trastorno mental grave que se caracteriza por la distorsión del pensamiento, las percepciones, las emociones, el lenguaje, la conciencia de sí mismo y la conducta.

Síntomas

Los síntomas generalmente aparecen lentamente a lo largo de meses e incluso años. El problema que presenta esta enfermedad es que la mayoría de los síntomas son subjetivos, por tanto solo los percibe el paciente y no se pueden comprobar. Además, la esquizofrenia no tiene manifestaciones específicas, sino que también pueden estar presentes en otros trastornos mentales. Se pueden dividir los síntomas en dos grupos:

  • Síntomas positivos: manifestaciones anormales que el paciente experimenta (alucinaciones, delirios...).
  • Síntomas negativos: manifestaciones que muestran una deficiencia de movimientos espontáneos, el habla y falta de interés en la persona afectada. Es decir, son capacidades perdidas de la persona, por ejemplo: falta de respuesta emocional, alienación social, limitación en la fluidez del habla, apatía extrema...   
Los síntomas principales de este trastorno incluyen:
  • Delirios: creencia falsas pero que la persona siente totalmente reales. Por ejemplo: creer que existe una conspiración contra él. 
  • Alucinaciones: percepción (ver, oír, sentir...) de cosas que no existen, siendo escuchar voces una de las alucinaciones más frecuentes en este trastorno.
  • Trastornos del pensamiento: incapacidad de concentrarse, de pensar de forma clara, o de conectar pensamientos de manera hilada. Esto puede hacer que el lenguaje del enfermo sea incomprensible, llegando a veces a inventar palabras y sonidos.
  • Deterioro de la emociones: empobrecimiento de la afectividad, llegando a la ausencia total de sentimientos.
  • Alteración de la sensación sobre sí mismo: la persona pierde la realidad a cerca de quién es, dónde se encuentra o dónde termina su cuerpo. Pierde los límites entre sí mismo y los demás, por lo que puede llegar a tener la falsa creencia de poder leer el pensamiento a los demás, o que los demás controlen su mente y pensamientos.
  • Aislamiento: evitar el contacto social, encerrándose en sí mismo.

jueves, 19 de noviembre de 2015

TEA EN LA ACTUALIDAD

En los años 70 los estudios sobre la prevalencia del TEA en la población mostraban una prevalencia de un caso por cada 2500 niños. En la actualidad esta cifra ha aumentado pasando a una prevalencia de un caso por cada 150 niños.
Este aumento en la prevalencia se debe a un cambio en los criterios diagnósticos (siendo ahora menos restrictivos) y al aumento de la sensibilidad de los profesionales a estos trastornos.

En un estudio realizado por el Centro de Control y Prevención de enfermedades de los Estados Unidos (CDC) sobre la población norteamericana, se reflejan los siguientes resultados a cerca de los TEA:

  • 1 de cada 68 niños presentan un TEA
  • Están presentes en toda raza, etnia y grupo socioeconómico.
  • Se dan más en hombres que en mujeres (con una relación 1:4)
  • Entre el 30 y el 51% de las personas con TEA tienen una discapacidad intelectual.
  • Padres con un/a hijo/a con un TEA tienen entre un 2 y 18% de posibilidades de tener un segundo hijo con TEA.
  • Un tercio del os padres de niños/as con TEA notaron problemas en el desarrollo antes del primer año de vida, y un 80% notaron problemas antes de los 2 años de vida.
(más información sobre los resultados del estudio)


Ante estos datos se han creado campañas para un diagnóstico precoz, como es la creada por el CDC: "Aprenda los signos.Reaccione Pronto"